Ya he presenciado muchas tormentas en mi vida. La mayoría de ellas me tomaron por sorpresa, por lo que hube de aprender, y muy rápido, a mirar más lejos, a entender que no puedo controlar el tiempo, a ejercitar el arte de la paciencia, que las cosas no siempre suceden como yo deseo que que mi piel es impermeable, aunque mi ropa este empapada. Por tanto es mejor disfrutar de esta visión, en lugar de salir corriendo en busca de seguridad.

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